Ciudades están a punto de quedarse sin una tan sola gota de agua

Represas se han secado poco a poco y de la tubería solo sale lodo

Kwanobuhle, Sudáfrica. Desde el pasado mes de marzo, de las llaves o grifos no sale una sola gota de agua en algunas partes del municipio de Kwanobuhle y desde entonces, miles de residentes dependen de una única llave comunal para abastecer de agua potable a sus hogares.

Y este término municipal es solo uno de los muchos de la zona de la Bahía Nelson Mandela, que actualmente dependen de un sistema de cuatro represas que se han venido secando constantemente durante meses, debido a la falta de lluvias en la zona.

Ahora, gran parte de esta comunidad experimenta una dramática espera de la llegada del «día cero», el día en que todos los grifos se sequen, cuando no se pueda extraer ninguna gota de agua, lo que se prevé será dentro de unas dos semanas, a menos que ocurra un milagro.

Al igual que muchas de las peores crisis de recursos naturales del mundo, la grave escasez de agua en esta zona es una combinación de una mala gestión y de la deformación de los patrones meteorológicos, causados por el cambio climático.

Las perspectivas de una lluvia significativa que ayude a reabastecer los embalses se ven sombrías, y si las cosas siguen como hasta ahora, alrededor del 40% de la amplia ciudad vecina de Gqeberha se quedará sin agua potable.

En la mente de los pobladores está el recuerdo de la crisis de agua de la Ciudad del Cabo de 2018, provocada también por una grave sequía. Los residentes de la ciudad hacían colas para obtener sus 50 litros de agua racionados individualmente cada día, con el temor de llegar a un día cero.