De vuelta a la realidad después de las fiestas de fin de año

Después de las fiestas de fin de año, cuando algunos emocionados ciudadanos despilfarraron sus sueldos y aguinaldos en abundantes comidas, bebidas y pólvora, hoy “ponen nuevamente los pies sobre la tierra” y se dan cuenta que “gastaron más de la cuenta”.

Luego de ser absorbidos por un consumismo desbordante y ya sin los efectos alucinantes de las bebidas embriagantes, caemos de nuevo a la realidad y vemos con tristeza que no podemos pagar aquellos objetos materiales que sacamos fiados y que supuestamente nos darían la felicidad en Navidad y año nuevo.

Y como diría alguien de forma jocoseria, volvemos a ser nuevamente un simple eslabón en la dura cadena de la vida, en la que el rico vive del pobre, el policía dice que cuida a ambos, el ciudadano común se cuida de los tres, el trabajador mantiene a los cuatro y el vago vive de los cinco.

Por su parte el comerciante negocia con los seis, el abogado enreda a los siete, el cantinero emborracha a los ocho, el sacerdote absuelve a los nueve, el doctor cura a los diez, el sepulturero entierra a los once, el partido de turno gobierna a los doce y los políticos oportunistas engañan a los trece.

A su vez, el político junto al rico se vuelven más ricos, al pobre lo hacen más pobre, a los más pobres los hacen pasar por bobos y a los que realmente son bobos los hacen pasar por ilustres y los colocan al frente de las instituciones públicas.
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Pero el consuelo de las grandes mayorías, es que sólo son cinco los que tienen grandes problemas: Yo, Tú, él, nosotros y vosotros. Porque en definitiva… «ellos» la pasan de maravilla.