¿En dónde quedó esa bella época de amor y paz?

¿Cuál es el verdadero espíritu de la Navidad?

¿Cuál es el verdadero espíritu de la Navidad? De aquellas Navidades que eran realmente una época de amor, de paz, de bondad y de amistad, una temporada para compartir, una época para dar sin esperar recibir nada a cambio.

¿En dónde quedaron aquellas Navidades que servían para que el pueblo cristiano conmemorara el nacimiento del «Niño Dios», el advenimiento del «Redentor del Mundo», de la natividad del  “Rey de Reyes”.

Me decía una persona ya mayor, “Recuerdo que se hacían las posadas como una forma de teatro popular, en donde los niños eran los protagonistas y representaban con un don artístico natural, la peregrinación de María, José y los pastores, al humilde pesebre en donde nacería “El Niño Dios”.

“Además por muy humilde que fuera un hogar, era muy común encontrar un “Nacimiento”, el que era elaborado en muchos casos con figuritas madera, cartón y de barro, que los mismos habitantes de la casa elaboraban para representar el advenimiento del “Salvador del Mundo”.

“Celebrábamos con toda la familia y compartíamos con los vecinos y amigos lo poco que teníamos  y no lo que nos sobraba, en una muestra palpable que el amor de Dios estaba presente en nuestros hogares y en nuestros corazones”, relató con nostalgia y visibles lágrimas en sus ojos.   

Lamentablemente hoy en día, hemos abandonado por completo el aspecto espiritual por dar cabida a lo material y de forma errónea hemos aceptado que la felicidad tiene un precio, que está a la venta y que se puede comprar en la tienda de la zona comercial. 

Porque se nos ha inculcado que no puede haber felicidad si no se compra el estreno, si no se inunda la fachada de la casa con las intermitentes luces multicolores y si no se abarrota la cocina con increíbles cantidades de comidas, así como de bebidas embriagantes.

Pero aún estamos a tiempo y podemos recapacitar para recobrar nuestras verdaderas raíces y dejar a un lado los modelos importados del sistema capitalista, como el imaginario «Santa Claus» y los bastantes caros arbolitos, luces y adornos de Navidad.

La Navidad tiene que volver a ser esa época de amor y de paz, repleta con la verdadera felicidad que solo nos brinda el inmenso amor de Dios…  y que no está a la venta porque es completamente gratis. ¡Solo búscalo de corazón y lo encontrarás!