¿Por qué celebramos el 1ro de Mayo como el Día del Trabajador?

¿Por qué se ha debilitado la lucha obrera y el movimiento sindical?

Durante muchos siglos los trabajadores de todo el mundo fueron explotados y obligados a trabajar en condiciones deplorables e inhumanas, con largas y extenuantes jornadas de trabajo entre 14 y 18 horas diarias, con pésimos salarios y sin la esperanza de poder acceder a mejores condiciones de vida.

Ante tan insoportable situación el 1ro de Mayo de 1886 la Unión Central Obrera de la ciudad de Chicago en el estado de Illinois, logró reunir a más de 50 mil obreros que se sublevaron en una huelga de 4 días, conquistando la jornada laboral de 8 horas, que fue la base de una lucha mejor estructurada por el respeto a sus demás derechos laborales.

Y como un reconocimiento a esta histórica lucha y en memoria a los mártires de Chicago, se adopta  la fecha del 1ro de Mayo como el Día Internacional del Trabajador, que en muchos casos es aprovechada por la clase trabajadoras y diferentes sectores de la sociedad, para expresar las exigencias o demandas que se generan de las jornadas laborales y de los quehaceres de la vida diaria.

Conmemoración y grito popular que con el tiempo se ha venido apagando por diferentes causas, siendo una de estas la pérdida de la credibilidad en los dirigentes sindicales, que se han vuelto conservadores y se han acomodado a los intereses de la patronal y a los intereses de los gobiernos de turno.

La galopante corrupción que ha corroído las organizaciones y a sus dirigentes, sería una de las razones del actual debilitamiento del movimiento popular organizado y no solo en nuestro país, sino que a nivel de toda Latinoamérica en donde los sindicatos tienden a desaparecer. 

Debido a que la dirigencia de los sindicatos se convirtió en una meta a alcanzar, para buscar satisfacer intereses particulares y no los de todo un gremio, dejando a la clase trabajadora desprotegida y a merced de la desmedida avaricia de algunos empresarios inhumanos e inconscientes.

Es injusto que mientras el obrero se hunde cada día más en la miseria, sus dirigentes sindicales aparezcan de la noche a la mañana y como por arte de magia, manejando el carro del año y viviendo en lujosas viviendas, aunque sus sueldos de ninguna manera lo justifican.

Pero no perdamos la esperanza y tengamos fe, que surgirán nuevos y honestos dirigentes que tomarán las riendas de las organizaciones populares y que esas conquistas laborales como las de “La Huelga del 54”, seguirán siendo la luz que ilumine el presente y el futuro de nuestro pueblo y que el viento huracanado de la injusticia, no podrá apagar jamás.